El discurso Argumentativo

El discurso argumentativo responde a la intención comunicativa o finalidad de convencer o persuadir; en otras palabras, el emisor busca, a través de él producir un cambio de actitud o de opinión en el receptor. La importancia de este tipo de discurso radica en la posibilidad de inducir, modificar, refutar o estabilizar creencias o ideas en los destinatarios, en tanto descansa en presupuestos ideológicos, esto es, visiones de mundo asociadas a él.

Se pueden señalar dos dimensiones asociadas a este tipo de discurso: la del razonamiento lógico, propiamente argumentativa; y otra persuasiva, es decir, que busca influir afectivamente en el receptor apelando a sus emociones y sentimientos (esta es, la modalidad que utiliza la mayoría de los comerciales de televisión).

La situación de enunciación de este tipo de discurso tiene como característica fundamental el que los interlocutores no compartan el mismo punto de vista respecto de un tema determinado. Es importante señalar que los contenidos que se desarrollan en la argumentación son polémicos, es decir, no existe consenso sobre ellos.

El hecho de que no exista acuerdo –entre emisor y receptor- sobre un tema revela la naturaleza dialógica de este tipo de discurso, en que emisor y receptor intercambian sus roles y desarrollan una serie de estrategias discursivas con la finalidad de intentar demostrar y  fundamentar sus puntos de vista  para convencer o persuadir a su interlocutor.

La estructura del discurso argumentativo es la siguiente:

• Tesis: idea polémica a defender.
• Base: “En sentido lógico, es el razonamiento utilizado para probar o refutar una tesis o para convencer a alguien de la veracidad o validez de un aserto.” (Estébanez: 55 – 56).
• Garantía: relación entre tesis y base; es una ley general que se desprende la relación anterior. Da mayor solidez a la tesis que la base.
• Respaldo: dato concreto que demuestra la validez de una tesis, es irrefutable dado su carácter empírico.

Ejemplo: “La Constitución política de este país (Respaldo) consagra   que todos los ciudadanos tiene  derecho a voto (Garantía), por lo tanto,  como soy ciudadano de este país (Base), tengo derecho a sufragio (Tesis).”

Tipos de argumentos

Basados en datos y hechos

En ambos casos la información es irrebatible, pues descansa en hechos demostrables o en datos estadísticos.

Ejemplo de hecho: La tesis la contaminación daña la salud puede ser apoyada con el hecho de que en las ciudades contaminadas han aumentado las enfermedades respiratorias.

Ejemplo de dato: La tesis existe una relación entre el aumento de la concentración de partículas contaminantes y el número de enfermedades respiratorias y muertes es apoyada con lo siguientes datos: Cada vez que la concentración de partículas aumenta en diez microgramos por metro cúbico de aire, el número de muertes por ataques cardiacos aumenta en un 1,4% y los casos de enfermedades respiratorias, como la bronquitis, en un 3,4%. Los casos de ataques de asma se elevan en un 3%.

Basados en relaciones causales

Parte de la información funciona como causa, y otra como efecto de la anterior.

Ejemplo: El uso prolongado de este medicamento puede producir úlcera gástrica.

Basados en definiciones

Se apoya una tesis utilizando una definición.

Ejemplo: ¿Qué es el virus sincicial? El sincicial es un virus que produce enfermedad respiratoria en pacientes de cualquier edad, pero con distinta severidad. En los lactantes y niños pequeños es la causa más importante de virus severos y provoca graves problemas obstructivos y bronconeumonias.

En el ejemplo anterior se define el virus sincicial y se señalan sus efectos como parte de la campaña de prevención desplegada por el Ministerio de Salud.

Basados en comparaciones

Mediante la comparación se organiza la información en semejanzas y diferencias y a partir de esa comparación, se apoya la tesis.

Ejemplo: En el contexto de una campaña antitabaco, se realizó un seguimiento durante un año a un grupo de 340 fumadores. La mitad de ellos fueron sometidos a una intervención básica en los centros de salud, consistente en consejos médicos antitabaco y entrega de material informativo. Un año después, se han evaluado los resultados a través de una encuesta que revela que el 41% del grupo intervenido logró abandonar total o parcialmente el consumo de tabaco; en tanto, el grupo no sometido a intervención, mantuvo inalterable su consumo.

Este argumento puede ser utilizado para apoyar la tesis de la efectividad de las campañas antitabaco.

Basados en la autoridad

Se utiliza el nombre de una autoridad o de una institución de prestigio para apoyar una tesis.

Ejemplo: El cerebro humano tiene la capacidad para anticipar el peligro. Científicos de la Universidad de Washington han comprobado que una capacidad para poder leer claves en el medio ambiente, las que para otros pueden ser imperceptibles, sería la que permite que algunas personas intuyan lo que va a suceder. Los expertos identificaron un área del cerebro que actúa como un sistema de alerta temprana; este sistema, según ellos, habría sido la razón, por ejemplo, de que aborígenes asiáticos siguiesen a los animales que escaparon del tsunami en diciembre de 2004.

Basados en valores

Se alude a los valores afectivos para defender una tesis.
Ejemplo:   Con jeans “Don Omar”, serás el alma de la fiesta. En el ejemplo anterior, se apela a valores afectivos (“ser el alma de la fiesta”) para vender un producto (“jeans ‘Don Omar’”). Es importante señalar que este tipo de razonamiento es frecuente en publicidad y política.

Basados en generalizaciones

Este tipo de argumentación nos permite llegar a una conclusión general a partir de una serie de situaciones similares y específicas.
Ejemplo: Las mujeres son pésimas conductoras.

Falacias argumentativas

En determinadas situaciones argumentativas algún interlocutor hace uso de argumentos cuya validez es dudosa o, abiertamente, se trata de argumentos inválidos por algún problema o error en su construcción que los hace falsos. Estos errores argumentativos se denominan falacias. Este tipo de errores puede provocarse de manera involuntaria, básicamente cuando quien la enuncia no maneja de buena manera los criterios argumentativos, como también puede ser cometido de manera consciente por aquel sujeto que, siendo hábil argumentador, más que debatir con la lógica y la verdad, le interesa solamente imponer su punto de vista, sin importar la validez de su argumento.


A continuación te presentamos algunas de las falacias argumentativas más comunes en una situación comunicativa dada y su correspondiente ejemplo.

Premisa falsa: consiste en basarse sobre hechos que son falsos a la hora de argumentar.
Ejemplo: “No es posible comprobar científicamente que el universo se creó a raíz de una explosión, por lo que debemos aceptar que detrás de dicha creación está la figura de Dios.”

Premisas contradictorias: en este caso, el argumento no defiende a la tesis; más aún, el argumento se contradice con la tesis.
Ejemplo: “Yo soy un sujeto atrevido, que no siente miedo a nada y siempre hago lo que otros no se atreven, pero no me internaré en esta playa porque sus olas son muy fuertes y puede significar un riesgo innecesario.”

Generalización apresurada: consiste en levantar una generalización basándose en unos pocos hechos puntuales, específicos.
Ejemplo: “Me compré un vehículo de origen chino y me falló antes de los 5.000 kilómetros, por lo que no se puede confiar en nada que venga de la China.”

Petición de principios: se reconoce cuando descubrimos que se da por demostrado lo que se debe demostrar. El argumento repite lo que señala la tesis que se debe defender.
Ejemplo: “Usa detergente Limpiol, lava mejor toda tu ropa porque es el que mejor lava la ropa.”

Falsa analogía: la reconocemos cuando se comparan dos elementos o realidades que no son susceptibles de ser comparados.
Ejemplo: “El perro es el mejor amigo del hombre; te acompaña, te protege, te divierte. Pero este amigo, en ciertos casos, puede volverse en contra de ti y puede atacarte. Por ello desconfía de tus amigos, pueden no ser tan fieles como tu crees.”

Causa falsa: la reconocemos cuando se vinculan por medio de una relación causa – efecto a dos hechos que en realidad no son vinculables.
Ejemplo: “Cada vez que desayuné huevos durante el año, no tuve problemas en mis evaluaciones, salvo en mi examen final, que me quedé dormido y no desayuné. Por ello, si quieres tener buen rendimiento, desayuna huevo.”

Populismo (ad populum): consiste en apelar fundamentalmente a los sentimientos de una multitud y no apelar a argumentos de índole lógico.
Ejemplo: “Mi comunidad me conoce muy bien y sabe que yo no soy una persona que está en este cargo público para enriquecerse. Las acusaciones en mi contra son completamente falsas.”

Ataque personal (ad hominem): se reconoce cuando no rebatimos los argumentos del oponente, sino que nos preocupamos de descalificar a quien sostiene los argumentos.
Ejemplo: “Quiero que el jurado evalúe si considera lo que el testigo está afirmando en contra de mi cliente. Sabemos que este testigo tiene problemas frecuentes con las drogas y el alcohol.”

Práctica común: corresponde a defender un proceder porque es algo que ocurre de manera habitual de esa forma.
Ejemplo: “No debemos pagar nuestro pasaje en los buses. Está claro que son miles las personas que se suben sin pagar, entonces, ¿por qué tengo que pagarlo yo?”

Polarización: se identifica esta falacia cuando extremamos los argumentos. Si no es una cosa, debe ser, entonces, todo lo opuesto o todo lo contrario. No reconoce términos medios.
Ejemplo: “Si usted no tiene promedio 7 significa que usted es un pésimo estudiante.”

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